Cuando Orlando y Francisca decidieron hacer de ‘su gran día’ el más ilustre de todos, parecía un sueño lejano. Sabían que no solo bastaba con elegir cómo querían que sea recordado el día de su matrimonio, sino que esa ilusión tenía que ser materializada. Les quedaba entonces, un camino largo por recorrer.

Partieron por la elección del amarillo, no solo por ser el color que representa felicidad, sino por tener mucha energía y estabilidad. Y no fue nada fácil al principio. Ambos sabían que escogieron un color que al ser utilizado más de la cuenta, desvirtúa su naturaleza. Entonces optaron por unirlo al gris, para darle equilibrio y soporte. Ambos colores deberían estar presentes estratégicamente en cada detalle ¿pero cómo?

Empezaron por emplear este color en algunos elementos de sus atuendos de novios. El bouquet, corbata, boutonniere, tacones y medias, todo en amarillo.

La ceremonia del matrimonio religioso se realizó en un templo mormón. Florecillas amarillas por doquier se abrían a su paso. Un gran arco de girasoles como telón de fondo esperaba a Orlando y Francisca para las fotos oficiales del álbum de recién casados.

Una vez declarados marido y mujer, posaron alegres junto a su familia y amigos, además de sus propias disparatadas posturas para el recuerdo.

En la recepción, todo hablaba acerca de una pareja de novios más que detallistas. Botellas de vidrio con delicadas cintas y lazos se abrían a su paso. Guirnaldas de papel hechas a mano, fueron las estrellas del decorado nupcial. Cajas de madera pintadas con lindos detalles.

 

Una coqueta mesa de postres con deliciosos cupcakes. También lució esmero su personalizado caketopper sobre su pastel de bodas. Una simpática parejita de recién casados dentro de un auto amarillo y cuatro pasteles con detalles del mismo color.

Un matrimonio que, como era de esperarse, se robó más de una expresión de sorpresa y admiración.

Ahora que conociste esta historia, ¿no te provoca personalizar tu matri? ¿Qué color elegiste tú?

*Fotografía: Dianne Diaz