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Matrimonio

Alexa y Xavi, una boda original en un parque de atracciones

Qué duda cabe que cada boda es única y es el sueño hecho realidad de cada pareja, Alexa y Xavi tenían un sueño, querían tener un matrimonio que quede grabado para siempre en la memoria de sus invitados. Hoy te contamos cómo lo lograron.

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Alexa y Xavi querían tener una boda de ensueño, una boda tan original que dejara atónitos a todos sus invitados. Para empezar a conseguir su boda soñada, querían elegir un lugar muy especial, un lugar donde nunca antes se hubiera celebrado una boda. Gracias a la ayuda de su organizadora de eventos, Marry Me in Spain, encontraron el lugar perfecto para su día. El parque de atracciones del Tibidabo, en el punto más alto de la ciudad de Barcelona, fue el lugar elegido para su matrimonio. Un lugar privilegiado con unas vistas espectaculares de la ciudad y cerrado exclusivamente para los novios.

 

Los novios empezaron a planificar su boda con un año y medio de antelación y mantuvieron en secreto el lugar de la celebración. Los invitados se enteraron unos minutos antes que el evento se celebraría en la iglesia del Tibidabo, ubicada justo al lado del parque de atracciones. Las invitaciones a la boda solo daban algunas pistas pero sin revelar el lugar exacto del matrimonio, los invitados sólo sabían que unos mimos los esperarían en un lugar y que de ahí en adelante todo sería una sorpresa tras otra. Fueron los mimos los encargados de conducir a los invitados hasta la iglesia.

 

 

Al finalizar la ceremonia los invitados vieron sorprendidos como un grupo de animación los conducía hacia el parque de atracciones que les abría sus puertas. Los novios querían que sus invitados disfrutaran de la originalidad y se divirtieran como niños y eso condujo a dar a la boda una temática especial en la que los invitados regresarían a su infancia. Globos, paletas y hortensias los elementos elegidos para los hermosos centros de mesa. Guirnaldas de foquitos, pompones de papel de seda, platos y copas rojas y blancas y narices rojas para todos los invitados crearon el ambiente perfecto para que cada invitado vuelva a ser un niño.

 

Los invitados fueron recibidos en El Mirador, que cuenta con unas vistas maravillosas de la ciudad, se repartieron mojitos y algodones de azúcar. Los mozos disfrazados de mimos y ese carrusel en la entrada eran la bienvenida perfecta para empezar un viaje al pasado y volver a ser niños.

 


Pulseras para el parque de atracciones, mapas del lugar, zapatillas para que las invitadas estuvieran cómodas, fueron algunos de los muchos detalles que los novios pusieron a disposición de los invitados para dejarlos a todos con la boca abierta.

Fotografías: Silver Moon

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