Por Fotos: Francesco Brunello y Alessandro Ghedina
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Cada vez nos sorprendemos más con las iniciativas de los novios de hoy, persiguiendo ese único deseo de inmortalizar una fecha tan importante como su matrimonio. Kim y James, despojándose de todo lo imaginable decidieron tener como telón de fondo, nada menos que una de las cadenas montañosas más hermosas del mundo, los Alpes Dolomitas, del lado italiano en Cortina d’ Ampezzo. 

A pesar de las bajas temperaturas que caracterizan las zonas glaciares, el día escogido por Kim y James para unir sus vidas por siempre fue bastante soleado y cálido. La agenda de los novios comenzó muy temprano y se desarrolló sin el estrés de la selva de asfalto, sino por el contrario, con la calma y paz proporcionada por tan magnífico contexto.

La dimensión de un evento como éste no pudo dejarse en manos de cualquier fotógrafo y nuestra pareja no se equivocó al escoger a Francesco Brunello y Alessandro Ghedina.

Kim estuvo acompañada por sus padres en todo momento, disfrutando cada minuto y recibiendo mimos, al tanto que era maquillada y peinada. Su vestido fue clásico y nada presuntuoso, pero eso sí, muy elegante. En fino encaje y pedrería, escote corazón, recto y largo.

El bouquet con delicadas flores en tonos pastel armonizó con el cinto de seda nude que lució. Kim reservó unos peep toes tacón alto para la ceremonia y sus botines en cuero para adentrarse en la nieve.

El novio también fue acompañado por sus padres. Vistió un fino traje gris, camisa blanca y corbata negra. Look complementado por unos zapatos de cuero natural.

El matrimonio se realizó en un acogedor refugio de montaña italiano hasta el que solo se pudo llegar por teleférico. En la cima más alta y con una vista maravillosa del Cortina d’ Ampezzo, el carácter de la madera predominante fue contrastado con algunos detalles preparados por la pareja. El color escogido fue el rojo, que también predominó en otros objetos decorativos DIY.

Un encuentro íntimo para darse el eterno ‘si acepto’, bajo la suave melodía de un dueto de arpa y violín. Y en el mismo escenario de afamadas sagas de James Bond como Solo para tus ojos y Máximo riesgo con Silvester Stalone. Así fue la boda de Kim y James, ‘de película’.

El banquete fue reconfortante y servido en un acogedor espacio interior, donde no faltó el típico ‘bombardino’, bebida espirituosa local. Tras la comida vino el pastel de bodas, que fue discreto y fiel a la tradición, recubierto en fondant blanco.

Brunello y Ghedina retrataron mágicos momentos para los recién casados entre familia y amigos. Aprovechando los últimos rayos de sol y el romántico atardecer frente a la basílica dei Santi Filippo e Giacomo.

Un sueño de matrimonio hecho realidad.