Por Foto: Jonathan Martins Estudio Ka Rua
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Rapa Nui en lengua ‘pascuense’ o Isla de Pascua, es -hoy por hoy- uno de los destinos turísticos más importantes de América del Sur. Su atractivo no solo radica en su belleza natural y riqueza cultural, sino en los vestigios heredados de sus antepasados, las gigantescas y famosas efigies de piedra: Moái.

Elegida por Natalia y Marcelo, esta isla mágica fue el escenario donde emprender una nueva etapa en sus vidas: el matrimonio. Una celebración íntima y sencilla, a su vez, arraigada en la cultura ancestral de este territorio insular de Chile y retratada bajo el lente de Jonathan Martins del estudio Ka Rua.

Isla de Pascua cuenta con la infraestructura adecuada para garantizar a toda pareja, la celebración de un destination wedding, como el fantástico matrimonio de Natalia y Marcelo.

La agenda de la novia arrancó temprano en la suite del hermoso hotel Hare Noi. Ella decidió alistarse y maquillarse acompañada por su fiel amiga y testigo de boda, quien fungió de doncella. Mientras tanto, Martins hacía lo propio inmortalizando cada instante. Todo había sido dispuesto para ser el día perfecto. Los detalles hablan por sí solos en el álbum de bodas.

El vestido de la novia fue blanco, largo y vaporoso. De aparente estilo despreocupado y playero, pero en fina tela con encaje y buena caída. La botonería en la espalda y los sutiles bordados dorados complementaron el look chic y resuelto de Natalia. No podía faltar la corona de flores naturales sobre los bucles de un cabello suelto. Una vez lista, su padre la llevó del brazo hasta el altar dispuesto para la ceremonia.

Nervioso y feliz aguardaba Marcelo, con un estilo muy personal e idóneo para una fecha tan importante en un contexto como la Isla de Pascua. Llevaba saco y camisa que armonizaban con las tonalidades de azul y celeste del Pacífico y su cielo de aquella mañana. Un pantalón de inusual color caqui lo mimetizaban con el espacio. Su look fue complementado con una protagónica corona de plumas, propia a la etnia Rapa Nui y un alegre collar de flores naturales.

Rompiendo esquemas protocolares de matrimonios convencionales, luego de finalizada las formalidades, Natalia y Marcelo celebraron además, el Anga Tuai, ancestral ritual pascuense de bienaventuranza para las parejas.

El clásico coro añadió el toque místico al momento y la marcación de Kiea (barro) en sus rostros. El rito finalizó cuando los recién casados untaron sus manos en el fango para impregnar sus huellas en un Mahute (fibra natural) como símbolo de unión.

Invitados y flamantes esposos degustaron los deliciosos sabores de la comida exótica de la isla. Brindaron, bailaron y finalizaron el día más importante de sus vidas con hermosas memorias.

"Nos dejó un sentimiento fuerte, lleno de alegría, amor y magia. Una parte de nosotros quedó en la isla, y siempre será un lugar donde desearemos volver en distintas etapas de nuestra vida como esposos" confesó Natalia.