Artículo cedido por: Bodas.net

 

 

El día de su matrimonio será para María Luisa y Andrés una de las fechas más especiales de su vida. Aquel día se dieron el sí quiero en una hermosa iglesia y luego celebraron la recepción de su matrimonio en un lugar impresionante.

 

 

La novia lucía espectacular con un vestido confeccionado en crepé de seda, con manga tres cuartos, peplum en la cintura y detalles dorados en el cuello, las mangas y el cinturón. Los zapatos de tacón blancos que también llevaban un detalle dorado en la punta.

 

 



Las joyas que lucía eran su anillo de pedida que había sido hecho a medida según un diseño de Andrés, aretes regalo de su abuela, y dos broches de oro dorado, uno en el cinturón y otro cogiendo el velo, ambos prestados por su abuela. Los aros que fueron regalo de su cuñada.

 

 


El novio, muy elegante, vestía un chaqué a medida y un chaleco también a medida. Como complementos eligió unos tirantes, una corbata italiana y unos zapatos que le daban el toque final a su look.

 

 


Tras la ceremonia, tomaron el aperitivo en la terraza del local con unas vistas excepcionales y un sol radiante. A continuación el banquete se celebró en el interior, donde se sirvió crema de bogavante, solomillo de cerdo ibérico y dos postres, para ellas mousse de chocolates y para ellos semifrio de yogur con chocolate blanco.

 

 

 

 

 

El primer baile de los novios fue con la canción de Bryan Adams "Have you ever really loved a woman". La fiesta estuvo amenizada con música en directo y además de la barra libre disfrutaron de un bufet de hot-dogs, uno de canchitas, otro de crepes y por último uno de chucherías.

 

 


Un día inolvidable y perfecto para los novios y sus invitados.