Sara siempre ha sido una novia muy romántica, y en torno a ese rasgo de su personalidad giró el diseño de su boda. Javier y ella querían casarse en un lugar donde poder celebrar una ceremonia civil hecha a su medida, y donde después pudiesen disfrutar de un largo cóctel en el jardín con sus invitados.

 

 

Soñaban con un matrimonio lleno de detalles que hablasen de ellos, una boda muy personal, y sin ceñirse a protocolos. Sus invitaciones, por ejemplo, sorprendieron por su originalidad; la hermana de la novia les diseñó unas divertidas invitaciones en forma de tarjeta postal de estética manga, con un dibujo de los novios, que luego se utilizaron como detalle en la torta de matrimonio que decoraba la mesa de dulces.

 

 

El look que Sara quería para su gran día era de clara influencia vintage. Eligió un vestido con detalles de encaje y tul plisado. En lugar de velo, la novia quiso llevar un tocado diseñado por ella misma al que se dio forma con plumas, redecilla francesa, chantilly y un broche vintage de nácar, igual que la pulsera y los pendientes, de plata envejecida y nácar.

 

 

 

El ramo era romántico y dulce, con rosas Sweet Unique, freesia, lisianthus, alstroemeria y con unos toques de hipoestes.

 

 

Para la decoración del salón se eligió el granate como color principal combinado con diferentes tonos de rosados en la mesa de los novios y plumas y piedrecitas de ámbar para acompañar un diseño tipo scrap del menú.

 

 

En la ceremonia se dio protagonismo al color del amor, el rojo, contrastado con el verde de los jardines del local. La pérgola se decoró con tul blanco, una composición de bolas de boj y en las sillas, mariposas de color rojo sujetaban los atados, de los que colgaban tiras de rafia de color.

Sara y Javi decidieron hacer más íntima la ceremonia celebrando el rito de la unidad. Así encendieron una vela como símbolo de la llama que desde ese día mantendría su unión.

 

 

 

Para el baile, una mesa de dulces llena de color, cupcakes y dulces. Y una divertida hora loca en la que todos los invitados acabaron disfrazados con pelucas, bigotes de forzudo de circo, gafas de colores... 

 

 

 

 

Una novia enamorada del estilo vintage con una boda muy especial, diferente y con un estilo muy personal. 

 Artículo cedido  por Bodas.net