Darse un gusto de vez en cuando te hará bien para sobrellevar mejor la dieta y aunque no lo creas te ayudará a seguir perdiendo peso. Si pasas la mayoría de días haciendo dieta y mucho ejercicio, comer como recompensa eso que tanto te antoja y te gusta, es buenazo y te sentará genial física y emocionalmente. Pero debes tener cuidado de no pasarte de la raya. Hoy te contamos todo lo que tienes que saber para poder controlar ese gustito de la semana.

¿Qué es el gustito de la semana? Se trata de comer algo que te guste mucho y que no forma parte de tu régimen de dieta.

¿Por qué es bueno? Darse un gustito siempre es necesario, no sólo calmará tu hambre física sino que, además, posee una influencia emocional que te estimula a seguir con la dieta.

 

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Te ayuda a perder peso. Aunque no lo creas darte un gustito a la semana puede ayudarte a perder kilos. Te ayuda a controlar la ansiedad; cuando sorprendes a tu cuerpo con una ingesta que rompe la rutina éste libera una hormona llamada leptina que incrementa el gasto calórico, acelera el metabolismo, pierdes más grasa y por lo tanto te ayuda a controlar tu peso.

Te relaja. Estar a dieta puede ser un estrés, pero concederte un antojo, te relaja y en tu cuerpo aumentan los niveles de serotonina, hormona que ayuda al cerebro, a mejorar la sensación de bienestar y el estado de ánimo.

 

 

 

Debes de planificarlo. Es muy importante planificar ese gustito que te vas a dar no hacerlo cuando te dé la gana. Primero piensa qué es aquello que más te gusta, puede ser un helado, pizza, torta, etc. Y programa un día para comerte sólo uno de estos.

Cuándo comerlo. Lo ideal es permitírtelo un día a la semana antes de alguna de tus rutinas de ejercicio. Es recomendable hacerlo sólo una vez a la semana, máximo dos. Puedes comerte ese gustito para el desayuno, merienda o almuerzo, también en la cena, pero es menos recomendable.

Como ves darte un gustito una o dos veces a la semana tiene muchos beneficios. ¿Cuál es el gustito que te darás?