Los textos de los votos de intención son una clara oportunidad para poner de manifiesto los más sinceros y profundos sentimientos de los novios. Esto porque a la fecha, en toda ceremonia civil e incluso religiosa está permitido que la pareja de rienda suelta a su pluma creativa. Autorización para escribir sus propias intensiones sobre papel y compartirlo en público en medio de ese maravilloso matrimonio en el campo. Pero, ¿por dónde comenzar? Si se están haciendo esa pregunta pero sobre todo, ya tomaron la decisión de redactarlos tienen que ir por pasos. Así como primero comenzaron por sus partes de matrimonio y luego recién se dedicaron a buscar el traje y vestido de novia. En este caso particular deberán partir por el tipo de boda a la que se destine el texto. Cuando se trata de los civiles ciertamente tendrán más libertad, que si se trata de un religioso. Les contamos más.

1. Los votos matrimoniales: su alto valor simbólico

Los votos matrimoniales en resumen vienen a ser todas aquellas promesas que se hace la pareja en medio de la ceremonia frente a los oficiantes y ante sus invitados. Sobre todo en los religiosos, es un acto de alto valor simbólico y protocolar, que sella el compromiso de los esposos de su amor eterno. Muchas veces, el ritual religioso contempla dichos textos según las lecturas, comúnmente extraídos de la Biblia. No obstante, tanto para una boda civil o por la iglesia es posible añadirle la pincelada personal de los contrayentes, previa consulta.

Enrique Chávez Fotografía
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2. Información previa

Antes de escribir la primera frase de sus votos de intención deben informarse tanto en el registro civil como en el despacho parroquial y con la debida antelación, si existe algún tipo de restricción sobre esos textos. Equivale decir, si es que tendrán libre albedrío para la redacción, o no. De pronto se encontrarán con que para el primero no habrá problema, pero para la ceremonia religiosa deberán dejarse guiar por ciertos parámetros. Tal vez les otorguen algunas lecturas bíblicas inspiradoras o de reflexión, que son bastante válidas. Una vez obtenida la autorización, la tarea quedará literalmente, en sus manos. Así como la maravillosa decoración de iglesia para boda que tienen en mente.

3. Busquen inspiración

Antes de comenzar a redactar sus votos deben buscar inspiración. Ya que, es posible que sientan un amor sincero y verdadero, inmenso y eterno, pero de ahí a poder expresarlo en el papel es otro universo. Los poemas, las novelas, películas, las letras de sus canciones o temas que marcaron el inicio de su relación, alguna anécdota juntos, una situación que hayan superado ambos. Antes de sentarse frente al ordenador deberán tener un repertorio de palabras que sepan expresar ese sentimiento que los une. Incluso algunas sensaciones como el perfume de sus arreglos florales para boda pueden ser un buen punto de partida.

Enrique Chávez Fotografía
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4. Organicen su texto antes de comenzar

Todo texto tiene una secuencia que debe respetar para que pueda ser comprensible para todos. Antes de comenzar a redactar deberán tener en claro la dimensión del texto. Cuántos votos de intenciones tendrán que leer durante su ceremonia. 3, 4, 5 o no hay un límite claramente definido. Revisen la extensión que debe tener cada uno con guiones, o si es que pueden elaborar un solo panfleto de corrido a modo ensayo. De ser así, deberán comenzar por un párrafo introductorio del momento que los convoca, luego darle un momento álgido en el que se describirán sus emociones y finalmente sellarlas con un compromiso. Que será la antesala al intercambio de sus argollas de matrimonio

5. Trabajen por separado  

Aunque les parezca contradictoria esta recomendación, trabajar por separado les dará la posibilidad de sumergirse en sus propios votos de manera profunda. Llegar a lo más hondo de sus emociones. Hacerlo en compañía, podría dejar algunos cabos sueltos que quisieran expresar y ser traicionados por la timidez. Claro está, para llegar a este punto han de haberlo decidido previamente, pedido los permisos correspondientes y buscado inspiración. Pero el trabajo con su texto, es íntimo y personal. Incluso la oportunidad de sorprender a su futuro esposo/a en medio de una gran audiencia.

Carolina & Hugo Fine Art Memories
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6. La cuota de humor

Sí, se trata de un instante serio y muy romántico pero no tiene porqué ser denso. Algunas parejas suelen añadir la cuota cómica a sus textos, sin perder el hilo conductor del instante, claro está. Pueden encontrar algunos textos inspiradores en Internet que los ayude con ello. Tal vez resulte más sencillo ser admitidos en un civil o en un matrimonio en la playa con un oficiante que en una boda religiosa. Analicen el contexto siempre. 

7. Simplifiquen 

Sin duda querrán decir todo lo que sienten, pero no es el objetivo de los votos de intención, recuerden que se trata de promesas y compromisos. Elaborar un texto extenso y rebuscado podría aburrir a sus invitados y a toda la audiencia. No existe mejor cualidad, que la simplificación. Si se puede decir lo mismo con 2 palabras en lugar de una oración, háganlo.

Wenz Photography
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8. Repasen sus votos hasta memorizarlos

En un mundo ideal los votos de intención tendrían otro impacto si se recitan sin leer un papel. Para conseguirlo deberán comenzar con la tarea cuanto antes. Cuando se trata de textos de su propia autoría es más sencillo memorizarlos. Recuerden practicar frente al espejo, esto les permitirá pulir y corregir. Pueden pedir ayuda a una persona de confianza, que los escuche. Eso les dará más soltura llegado el momento en el que los nervios traicionan. Por último no descarten la posibilidad de repasarlo en pareja si es que así lo prefieren. 

Conseguir una redacción de votos de intención perfecta o casi perfecta será posible si comienzan la tarea cuanto antes. Como todo lo relacionado al terreno nupcial, la locación, la decoración para matrimonio, la música, el auto de novios, y hasta tu peinado de novia. Mientras tomen sus decisiones en libertad, con calma, a conciencia y sobre todo con tiempo, habrá lugar a correcciones que los lleve a la perfección. Que es lo que mínimamente se merece una pareja enamorada a punto de casarse.