PassionLove Films
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El matrimonio es un gran paso en la vida de un hombre y una mujer. Si bien es cierto la ceremonia, banquete y fiesta son actos compartidos con sus seres queridos, la luna de miel vendría ser como su ‘al fin solos’. La prueba del peinado de novia, las citas con proveedores, los diseños de partes de invitación, el catering y los vestidos de noche de sus damas serán, después de su boda, prácticamente historia. Es momento de iniciar esta nueva etapa con buen pie, sonreír a la vida y sobre todo relajarse. Pero ¿de dónde proviene el origen de ese ansiado primer viaje de casados? Hoy les contaremos lo que se sabe y todos los enigmas de la famosa honeymoon.

La Luna como símbolo de fecundidad

Jesus Luque Fotografía
Jesus Luque Fotografía

La Luna representa para muchas culturas antiguas, lo femenino y la fecundidad por lo que es natural que se le asocie a una pareja recién casada. Cuando ésta se encuentra en su fase plena, la Luna influye en el comportamiento de las olas del mar y se cree que también lo hace, de alguna manera, sobre algunas conductas del ser humano. Muchos agricultores peruanos y de otras partes del mundo, aún en la actualidad, deciden los días de siembra en función de las fases lunares, pues de este modo se aseguran el éxito de sus cultivos. Pero hay más.

Hidromiel: un cóctel sagrado y afrodisíaco

PassionLove Films
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Se sabe, gracias a diversos estudios arqueológicos, que la hidromiel, licor hecho a base de miel de abejas con agua, ya era ingerido por las civilizaciones más antiguas del mundo. En algunos considerado una bebida sagrada, que contenía diversas propiedades, como la afrodisíaca. Y es que la descendencia y fortuna siempre ha sido una constante preocupación de los recién casados. También se piensa que siempre estuvo presente en las bodas egipcias y romanas como veremos más adelante. ¿Se imaginan la barra de su matrimonio en la playa con esa bebida espirituosa? Seguro que sí.

La luna de miel en la historia

Alexander Ferré
Alexander Ferré

Se supone por diversos vestigios hallados, que ya en la antigua Babilonia, después de realizada una boda, en la que la novia ya llevaba corona y ramo de flores naturales los esposos deberían de beber la famosa hidromiel o cerveza de miel. Esto se hacía durante el primer mes lunar, después del cual la pareja hacía su primer viaje de iniciación. Durante la Edad Media, la población de origen germán ya celebraban sus enlaces solo bajo la influencia de la Luna llena y aparentemente, guardaban el ritual del consumo del licor de miel.

La luna de miel en el mundo occidental de hoy

Robert Els
Robert Els

Pero la luna de miel con más aproximación a como se le conoce hoy tal vez aparece en escena en el Reino Unido a mediados del Siglo XIX. En aquella época, las parejas adineradas, viajaban juntas por primera vez después de su boda. El objetivo era visitar a aquellos parientes que no pudieron asistir a su casamiento. Es con el pasar de los años que ese primer viaje de la pareja, fue tomando forma hasta convertirse en el merecido descanso de los novios, después de un ajetreado año, entre la búsqueda de sus argollas para matrimonio, fotógrafos,, Dj y hasta los centros de mesa para boda.

Aunque el origen de la luna de miel seguirá siendo un misterio, no podrán negar que será uno de sus momentos más anhelados después de ese romántico matrimonio en el campo. El instante en que las formalidades queden atrás, no más llamadas o visitas a proveedores ni vestidos de novia que probarse. Su primer viaje de casados merece su entrega total al disfrute pues al fin son marido y mujer.